Facebook cambió su marca a Meta en octubre de 2021, con la creación del Metaverso.
Aunque parezca absurdo, empresas al rededor del mundo invierten millones de dólares en terrenos virtuales.

La idea de gastar millones de dólares para nosotros parece de lo más descabellado, pero no tanto para empresas como:

La consultora Price Waterhouse Coopers se encuentra entre las últimas firmas en entrar en el mercado inmobiliario de The Sandbox, una de las plataformas de mundos virtuales en las que la gente puede socializar, jugar o acudir a conciertos. El precio de la compra se desconoce, pero se especula que podría llegar a ser un gasto millonario.

En febrero de 2021, Axie Infinity (otro mundo de juegos virtuales) vendió nueve de sus parcelas de tierra por el equivalente a US$1,5 millones, un récord, dijo la compañía.

En junio de 2021, un fondo de inversión en bienes raíces digitales llamado Republic Realm supuestamente gastó el equivalente a más de US$900.000 para comprar una parcela en Decentraland.

Mientras tanto, en noviembre de 2021, Metaverse Group, una empresa de bienes raíces enfocada en la economía del metaverso, compró supuestamente un terreno en Decentraland, otra plataforma virtual, por US$2,43 millones.

Si compra una propiedad física en el mundo real, el resultado es tangible: un lugar para vivir, para tener seguridad, para recibir a familiares y amigos. Aunque las propiedades virtuales no proporcionan refugio físico, existen algunos paralelismos.

Al comprar bienes raíces virtuales podría construir en ellos.

O puede elegir una casa ya construida que le guste.

Puede personalizarla con varios objetos (digitales).

Puede invitar a amigos y visitar los hogares virtuales de otras personas también.

El auge de las monedas no fungibles (NFT) y Meta, está cambiando la idea que tenemos del futuro, talvez ya no necesitemos de comprar una tierra real donde vivir.

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